01/02/2016 | VINCULACIÓN TECNOLÓGICA
El desafío de emprender Empresas de Base Tecnológica
Nacen a partir de la comunión entre conocimiento científico, innovación y cultura emprendedora.
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Mucho se habla de ciencia aplicada, aquella que traspasa los límites de la investigación básica para ponerse al servicio del desarrollo de la sociedad y son varios los mecanismos que se utilizan para llevar adelante ese traspaso de conocimiento que va del laboratorio a cuestiones concretas que impactan en la vida cotidiana de las personas.

Una de las formas de transferencia que se promueve desde el CONICET es la creación de Empresas de Base Tecnológica (EBT) que conjugan ciencia, tecnología, voluntad emprendedora y gestión comercial. Jazmín Kleinerman, responsable del Programa de Empresas de Base Tecnológica de la Dirección de Vinculación Tecnológica, las define como “empresas que ofrecen productos y servicios basados en conocimientos o en desarrollos realizados por investigadores del CONICET”, las que, por otra parte, “pueden ser encaradas por un investigador o por otra persona externa al Consejo que está interesada en armar una empresa de esas características, en cuyo caso se evalúa el tipo de asociación con el organismo”.

En un mundo altamente competitivo donde la variable ‘innovación’ domina muchos de los avances en materia industrial, las EBT se posicionan como una de las principales rutas de transferencia de tecnología para la comercialización de resultados de investigación, y abren la posibilidad de orientarlas hacia el mercado. No obstante, la mayoría de los investigadores no están formados en administración ni finanzas, áreas clave para gestionar cualquier empresa. Entonces resulta todo un desafío emprender proyectos con fines comerciales o asociaciones con inversores privados donde sus conocimientos y capacidades son uno de los principales motores de crecimiento.

Dar el paso inicial es la clave. Para que se forme una EBT lo más importante es el espíritu emprendedor del investigador, asegura Kleinerman. Esas ganas de salir del ámbito del laboratorio para sumergirse en algo nuevo implica muchas variables como entender qué significa ser empresario, manejar cuestiones comerciales y desarrollar planes de negocios, aspectos a veces muy alejados de sus campos de estudio. “Es un mundo completamente diferente al de la investigación, pero pese a todo ello hay cada vez más investigadores que se animan”, afirma la especialista.

Por la dinámica que revisten los planes de negocios y la posibilidad de asociarse con otras personas que no necesariamente provienen del ámbito científico, la flexibilidad es también una herramienta útil en la conformación de una EBT. “Las EBT no sobreviven únicamente por la robustez de su base tecnológica, sino por las capacidades del equipo que forman parte de ella. En ese sentido es clave considerar la asociación entre investigadores, emprendedores e inversores. Generar una EBT es construir una organización competitiva capaz de sobrevivir y crecer en un mercado dinámico”, asegura Juan Soria, Director de Vinculación Tecnológica del Consejo.

Para los que promueven la transferencia tecnológica desde el CONICET hacia las empresas e industrias existen varios caminos para realizar ese trabajo. Uno puede ser licenciar una tecnología o elknow how a una empresa, es decir, ofrecer una determinada tecnología que no necesariamente está patentada. Otro posible, que está relacionado a la voluntad del investigador de ir por más, implica la posibilidad de desarrollar una plataforma tecnológica basada en varios productos y servicios para que la empresa sea sustentable en el tiempo.

Esta última alternativa es la más osada y es uno de los objetivos a los que se pretende llegar desde el área Vinculación Tecnológica del CONICET. “Hay un creciente interés por parte de la comunidad científica y recibimos muchas consultas para conocer cómo es el proceso y la normativa para armar una EBT” explica Kleinerman.

Apoyo a la cultura emprendedora

Crear una empresa basada en investigaciones y/o tecnologías del CONICET no es lo mismo que crear cualquier otra en el ámbito privado. Por ello, en el Consejo la Dirección de Vinculación Tecnológica se encarga de asesorar a los investigadores, analizar la procedencia de la tecnología y su efectiva demanda, asegurar que no conformen voluntad social -que no ocupen un cargo directivo dentro de la empresa -, los términos de confidencialidad y de acuerdo a un análisis pormenorizado se brinda un marco normativo para emprender cada proyecto en forma adecuada.

Además, teniendo en cuenta el incipiente interés de los investigadores en formar parte de EBT, el Consejo ha establecido vínculos con organizaciones que son especialistas en acompañar a los emprendedores en la formación y consolidación de empresas ofreciendo herramientas que van desde cómo armar un plan de negocios, como presentarse ante inversores hasta analizar el mercado y otros aspectos que dan fuerza a la estrategia del emprendimiento.

Los que se animaron

En el CONICET nacen miles de ideas y experimentos que luego se pueden transformar en soluciones tecnológicas para las empresas e industrias; es el lugar donde investigadores y profesionales en todo el país desarrollan conocimientos científico-tecnológicos claves para afrontar el reto de crear una EBT. En los últimos años se han multiplicado los proyectos de nuevas empresas que cuentan en su equipo con agentes y becarios del Consejo.

Actualmente CONICET forma parte accionariamente de dos empresas: Y-TEC S.A y La te Andes SA. La primera surgió de la asociación con la petrolera YPF, brinda soluciones tecnológicas al sector energético y forma especialistas para el desarrollo de la industria de la región. A su vez, La Te Andes se formó en asociación con la firma GEOMAP S.A. para construir un centro analítico de trazas de fisión que, a través del procesamiento de datos geotermocronológicos, apunte al desarrollo de nuevas tecnologías en el área de hidrocarburos.

Además existen otras 16 EBT constituidas a partir de tecnologías que llevan el sello CONICET. El área de la salud es quizás una de la que más impulso ha tenido; desarrollo de vacunas, anticuerpos e inmunogénicos, soluciones para el descubrimiento de fármacos de alto rendimiento, ensayos de selección espermática, productos y servicios de última generación en genómica médica son algunos de los productos y servicios a los que se dedican estas empresas, surgidas a través de tecnologías desarrolladas por investigadores del CONICET, en muchos casos, asociados a capitales privados.

Asimismo, también existen 27 proyectos de empresas que están en vías de gestión y se apoyan en tecnologías creadas por el Consejo. En esta etapa, que se puede llamar de ’incubación’, esperan por salir al mercado sistemas para estimular naturalmente la polinización específica de cultivos target en acuicultura, kits para diagnóstico de la enfermedad de Chagas extensible a otras enfermedades infecciosas, una microválvula inteligente para la afección ocular denominada glaucoma, y desarrollos para diversas industrias a partir de bio y nanotecnología, entre otros.

Para más información contactarse con ebt@conicet.gov.ar

Por Ingrid Lucero Parada

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